Marina Lencina tras completar las Torres del Paine: «Lo que más me enorgullece es que una mujer chilena haya logrado esto en su propio país» - Chile Nativo
Marina Lencina tras completar las Torres del Paine: «Lo que más me enorgullece es que una mujer chilena haya logrado esto en su propio país»
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Marina Lencina tras completar las Torres del Paine: «Lo que más me enorgullece es que una mujer chilena haya logrado esto en su propio país»

16/09/2026
16/09/2026
8 min 8 min

Marina Lencina, nuestra guía en Chile Nativo, se ha convertido en la primera mujer chilena en completar el ascenso de las tres Torres del Paine —Norte, Central y Sur— además del Cerro Peineta, una formación considerada por la comunidad de montañistas como una cuarta torre. Detrás de este logro hay cuatro años de preparación, intentos fallidos, decisiones complejas y un vínculo profundo con la montaña.

Para Marina, las Torres del Paine no siempre estuvieron tan cerca. Psicóloga de profesión, comenzó su camino en la escalada enseñando en gimnasios y luego se certificó como guía de escalada en roca. Fue entonces cuando puso su mirada en la Patagonia.

Intentó visitar el Parque Nacional Torres del Paine durante la pandemia, pero el viaje debió cancelarse. Finalmente, en la temporada estival 2022-2023, logró llegar por primera vez. Su destino inicial fue el Valle Bader, donde escaló el Cuerno Este y descubrió un lugar que terminaría transformando su vida.

«Me enamoré. Me encantó y pensé: ¿Cómo puedo quedarme aquí?», recuerda.

Lo que iba a ser una estadía de dos semanas se extendió durante todo el verano. Marina comenzó a trabajar como guía y encontró en Torres del Paine un espacio donde unir su profesión con una de sus mayores pasiones: la escalada.

Hoy es parte del equipo de Chile Nativo, guiando experiencias de trekking, montañismo y escalada en uno de los lugares que más ha marcado su trayectoria. En aquel entonces, sin embargo, las Torres aún se veían como un sueño lejano.

Cuatro años para completar el desafío

Desde que empezó a imaginar su ascenso a las grandes paredes del Paine hasta concretar este reto, Marina dedicó cerca de cuatro años de preparación.

En el mundo del montañismo, es común hablar de las «cuatro Torres del Paine» al incluir a La Peineta junto a las tres principales: Sur, Central y Norte. El término surge del uso habitual entre escaladores, ya que la formación de La Peineta puede verse como una cuarta torre dependiendo del ángulo desde el cual se observe el macizo.

Para lograr este objetivo, Marina combinó entrenamiento, experiencia y una planificación meticulosa. Durante unos cuatro años, se preparó con escalada en interiores y exteriores, acondicionamiento físico y trabajo de gimnasio, mientras que las condiciones en las Torres exigían aprovechar al máximo las ventanas climáticas.

«No se puede escalar tanto en las Torres por el clima. Hay mucho viento y se vuelve peligroso», explica.

Su travesía comenzó con la Torre Norte, que escaló en febrero de 2024 por dos rutas distintas. A finales de enero de 2026 fue el turno de La Peineta, seguida por la Torre Sur y la Torre Central, ambas escaladas en febrero.

Elegir este periodo no fue casualidad. Febrero suele ofrecer temperaturas más amables y menos nieve o hielo en las paredes, aunque, como señala Marina, en la montaña nunca hay garantías, y la escalada se lo ha enseñado bien.

Cuando la montaña te desafía

Escalar la Torre Sur fue, para Marina, uno de los momentos más exigentes de todo el proceso. Durante el descenso, una tormenta alcanzó al equipo y las condiciones cambiaron drásticamente. La pared, las cuerdas e incluso sus chaquetas comenzaron a congelarse.

«La Torre Sur fue muy importante porque viví todas las pesadillas que uno tiene como escalador: que te toque una tormenta en la pared, que se traben las cuerdas, que todo se congele; todas esas cosas terroríficas», comenta entre risas. La experiencia también le demostró la importancia de algo que considera fundamental en la montaña: estar preparada y confiar en tu equipo.

«Sin Cristóbal y Franco hubiera sido imposible, porque todos mantuvimos una buena actitud. Trabajamos juntos y nos apoyamos para liberar la cuerda y rapelar», recuerda.

La situación terminó siendo una de sus mayores lecciones: incluso en circunstancias difíciles, contar con el equipo adecuado, un grupo sólido y la capacidad de mantener la calma marca la diferencia.

Intentarlo de nuevo

Si hubo una Torre especialmente significativa para Marina, fue la Torre Central. Ya la había intentado dos veces. La primera fue en 2024, cuando eligieron el primer día de su ventana climática y encontraron la pared aún congelada tras una tormenta.

El segundo intento ocurrió este año. Las condiciones eran favorables, pero otro equipo de escaladores había comenzado antes que ellos, y esperar detrás habría significado pasar demasiado tiempo expuestos al frío y al viento fuerte. La decisión fue retroceder, cambiar de objetivo y dirigirse a La Peineta.

«Esos fueron los dos intentos», dice. «Y la siguiente vez que fuimos, llegamos primero. La Torre Central es un objetivo que todos los escaladores quieren alcanzar. Había más equipos, pero llegamos primero y la ventana climática fue mucho mejor: menos viento y mejores temperaturas. Fue mucho más disfrutable».

Esta vez, junto a Franco Rojas, finalmente alcanzó la cumbre. «La Central fue la más importante porque la había intentado dos veces antes de lograrlo. Fue la más intensa y la que más disfruté, porque cuando finalmente lo hicimos, fue increíble; un sueño que esperaba desde hace mucho tiempo».

Con este ascenso, Marina completó las cuatro: Norte, Peineta, Sur y Central.

Más allá del logro

Completar las Torres del Paine es un logro deportivo extraordinario, pero Marina no ve las montañas como algo que simplemente deba ser «conquistado». Una de las lecciones más importantes que ha aprendido con los años es saber cuándo avanzar y cuándo cambiar los planes.

En la montaña, explica, siempre necesitas alternativas. Una ruta puede no estar en condiciones, una ventana climática puede cerrarse o el entorno puede cambiar. En esos casos, tener un Plan B —o incluso un Plan C— puede marcar la diferencia entre una salida segura y una situación de riesgo.

«Es un esfuerzo enorme llegar hasta allá y no poder escalar lo que querías, pero siempre puedes escalar y entrenar para hacerlo después. Siempre debes incluir eso en tu planificación». Por la misma razón, aprender a gestionar las emociones es esencial.

Para Marina, un buen equipo de escalada no se compone solo de personas con grandes habilidades técnicas. También requiere gente que pueda enfrentar situaciones estresantes en conjunto:

«Un buen equipo está formado por personas que pueden controlar sus emociones para no perder la calma. Puedes sentir ansiedad, claro, es normal, pero la expresas adecuadamente y, en lugar de enfocarte en el problema, te concentras en buscar una solución».

Abriendo más espacios para mujeres

Su logro también tiene una dimensión histórica: Marina se convirtió en la primera mujer chilena en completar las cuatro Torres del Paine. Ella intenta abordar la escalada como una actividad independiente del género. Al mismo tiempo, reconoce que las mujeres siguen siendo minoría en estos espacios y que el montañismo ha estado históricamente marcado por una fuerte presencia masculina.

A lo largo de su camino, también ha enfrentado comentarios que cuestionan sus capacidades por ser mujer. Su respuesta ha sido confiar en sus propias habilidades y descubrir las cosas por sí misma en la montaña.

Por eso, más que enfocarse solo en el título de ser la «primera mujer», Marina valora la posibilidad de que su experiencia abra nuevas puertas. «Más que ser la primera mujer, me gusta el hecho de sentir que esto abre puertas e inspira a más mujeres a lograr estas metas».

Pero hay algo que significa aún más para ella: «Lo que más me enorgullece, más allá de ser la primera mujer, es que una mujer chilena haya logrado esto en Chile. La mayoría de las primeras ascensiones de casi todas las Torres en el Paine fueron hechas por extranjeros».

Para Marina, incentivar a más mujeres a participar en la escalada no se trata de eliminar el miedo. Se trata de aprender a convivir con él.

«No es que escales sin miedo; muchas veces escalas con miedo», dice. «Tienes que intentar que el miedo no te paralice, sino que te ayude a mantenerte alerta».

Escuchando al Paine

Tras tantos años conectada al territorio, Torres del Paine sigue enseñándole a Marina algo que no se puede aprender en un gimnasio o en un muro de escalada: paciencia. «Las Torres me enseñan mucho sobre la paciencia. Me han enseñado, y me siguen enseñando, que no controlo todo. Es un entorno muy salvaje».

Para ella, estar en la montaña significa observar. El cielo, el viento, el lago, los sonidos y los rastros de la fauna pueden brindar información esencial al momento de tomar decisiones.

«La montaña no se mueve. El Paine está ahí; si sabes leerlo y escuchar sus señales, podrás adentrarte en sus cumbres».

Marina llegó a Torres del Paine con la intención de quedarse solo un par de semanas. Terminó convirtiéndolo en su hogar y lugar de trabajo, además del sitio donde, cuatro años después, completó un desafío que alguna vez pareció inalcanzable.

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